La Plata de Prades, Tarragona, Catalunya. Del Cros Maior a las Minas Gallarda y Primera
per Joan Abella i Creus
Sabadell
Gemmòleg, especialitzat en Diamant,
per la Universitat de Barcelona
Introducción:
En ocasiones, la afirmación de que
Catalunya no es un país con tradición minera, se ha difundido por unos pocos y
se ha arraigado en el imaginario colectivo de muchos. Pero la verdad puede
resultar tozuda, y las pruebas irrefutables.
Se conocen varios miles
de yacimientos minerales en Cataluña, y aún más concesiones que se delimitaron
desde mediados del siglo XIX, y a mi parecer, quedan muchos yacimientos ocultos
por redescubrir que nos permitirán conocer mejor nuestro pasado minero. Dado
que nuestros ancestros mineros, desde el neolítico hasta bien entrado el siglo
XVIII, era habitual que, al finalizar la explotación, rellenaran los espacios
subterráneos con escombros y materiales sobrantes. El objetivo era devolver el
terreno a su uso original, principalmente agrícola y ganadero, que constituía
la principal fuente de riqueza antes de la industrialización.
Como siempre digo, una mina es una consecuencia de la historia. En el
siglo XIX, la coyuntura económica, política y de mercado favoreció la apertura
o reapertura de diversas explotaciones, con especial incidencia en los
yacimientos polimetálicos, cuya versatilidad ofrecía nuevas posibilidades de
aprovechamiento. En este contexto, algunos enclaves que en época medieval
habían sido explotados con un objetivo concreto, pudieron adquirir entonces un
nuevo sentido extractivo, ya fuera por el interés en otros metales presentes o
por la demanda de materias primas diferentes. La mina que aquí se estudia se
enmarca precisamente en esta dinámica.
Situación geográfica:
El yacimiento de plata de la Mina Primera se encuentra
dentro del término municipal de Prades, aunque limita con el de Capafonts. La
divisoria entre ambos términos pasa justo por un antiguo pozo medieval,
reabierto parcialmente en el siglo XIX, situado a 1000,8 metros de altitud en
el Pla de Na Gallarda. Cerca se pueden ver los antiguos escombros mineros, que
fueron parcialmente removidos durante la Guerra Civil Española para ser
reutilizados como trinchera.
Vistas de la escombrera de la mina primera y del
Barranc de les Fontetes. Fotografia de Joan Abella i Creus.
Los trabajos mineros se extienden en dirección noreste
por la ladera del Barranc de les Fontetes. El acceso a la mina Primera no es
fácil. Des de Capafonts, se puede llegar siguiendo el sendero que discurre por
la base del barrancoBarranc de les Fontetes y que parte del camino que lleva a
la ermita de la Mare de Déu de Barrulles, desde Prades, por una carretera
asfaltada hasta el Coll de la Font del Dineral, y desde allí por el Camí del
Mas del Dineral, pasando por el Mas del Gravat hasta el Coll del Bosc. el
recorrido continúa bordeando el Tossal Galliner hasta alcanzar el Pla de Na
Gallarda. Personalmente, suelo acceder desde Capafonts, por el camino que lleva
a la ermita de la Mare de Déu de Barrulles. Dejo el coche en el Coll de
Mont-Ral y tomo el antiguo camino carbonero en dirección norte. Antes de
finalizar este camino, atravieso el paraje de La Burguera hasta alcanzar la
ladera del Barranc de les Fontetes.
Historia:
Gracias al amplio estudio de los
documentos del fondo de Prades y Entença del archivo de la Casa Ducal de
Medinaceli que realizó la historiadora Montserrat Flores, disponemos de la
primera cita de este yacimiento. Concretamente en los asientos de cuentas de
plata recibidas por los administradores de las minas, aparece una entrada el
día dos de julio de 1399(Archivo Ducal de la Casa de Medinaceli, Sección
Catalunya, fondo Entença, leg. 6/144, rollo 85, fot. 481), que nos facilita una
información muy importante; mena del Cros Maior de Prades del Pla de na
Gallarda. Este documento constituye la primera referencia documental que nos
permite reconstruir la explotación inicial de la mina.
Pozo de la mina Gallarda, de Prades. Fotografia de Joan Abella i Creus.
En aquella época el término empleado
para designar una mina era cros, un término hoy sin uso y de origen etimológico
incierto, quizás prerromano. La entrada describe también a los titulares del
Cros, Pere Fanera, Pere Campredón, Guillem Çabater, Johan Ferrer y añade; e de lurs
companyons, refiriéndose probablemente a otros socios minoritarios en la
empresa. Asimismo, se refiere a la mena en cuestión como; Argent fi, abatut
plom, es decir lo que entendemos por plata afinada, y por abatut plom,
debemos tener en cuenta que en catalán antiguo y en textos técnicos medievales,
"abatido" significaba "obtenido mediante" o "preparado
con el uso de".
Así, la expresión "Argent fi, abatut
plom" debe interpretarse como "plata afinada obtenida empleando
plomo", nos indica que esta plata se obtuvo mediante un proceso previo de
copelación, en que el plomo se oxidaba y absorbía las impurezas, permitiendo
aislar la plata en estado casi puro gracias a su resistencia a la oxidación.
Otro dato que nos facilita es el peso total de mena entregada, aunque está
expresado en medidas de peso medievales, me he permitido convertirlas y
expresarlas en gramos, siendo el peso total de 415 gramos, de los cuales el
Conde de Prades percibía una sexta parte.
Sabemos de una segunda entrada de mena
el uno de junio de 1402 (Archivo Ducal de la Casa de Medinaceli, Sección
Catalunya, fondo Entença, leg. 6/144, rollo 85, fot. 487), de 467 gramos y una
tercera el 16 de diciembre de 1407, de 2699 gramos, donde figuran como
titulares del Cros Miquel Bonanat, Guerau Amat,
Dani Mercadell, Guerau Torres y Johan Ferrer Busquets, y la nota; e de sos
companyons, que probablemente se refiere a otros socios minoritarios.
Gracias a esta valiosa información hoy
podemos asegurar sin lugar a dudas que la mina estuvo en explotación al menos
durante el periodo de 1399 a 1407, que de ella se obtenía mineral de plata y
que los titulares de la concesión eran personas relevantes y vinculadas al
conde de Prades, como Miquel Bonanat quien fuera alcalde de Falset, Pere
Campredon quien actuaba de notario y tenía autoridad real, al menos en la
ciudad de Tarragona, Johan Ferrer
Busquets quien había intervenido como juez por designación del lugarteniente
del procurador general del contado de Prades o Guerau Amat quien fue
administrador de las minas del condado de les Muntanyes de Prades i la Baronia
d’Entença.
Llama la atención que estas entradas
tuvieran lugar directamente en el castillo de Falset y no en el de Prades,
especialmente considerando que el conde de las Muntanyes de Prades i la Baronía
d’Entença firmó una concordia y diversos documentos en los que se establecía
que las minas más alejadas, como la de Prades, se regirían por las ordenanzas
de Falset, y se hacía la salvedad de que cada tarde debía trasladarse la mena
obtenida al castillo, que funcionaba como centro administrativo de la zona. Los
trabajos de los doctores Romero Tallafigo (1979), Montserrat Flores (2002),
Albert Martínez (2014) y Alba Alonso (2017) le ofrecerán información muy
detallada sobre el proceso de entrada de la plata en el castillo de Falset y
sobre los distintos tratamientos que recibía la mena hasta su salida.
Cabe destacar que, considerando que las
minas de Prades se encuentran a unos 45 kilómetros de Falset, y que una mula
cargada con 130 kilogramos recorre aproximadamente 5 kilómetros por hora (o
entre 7 y 8 kilómetros por hora si solo lleva un jinete), el trayecto desde las
minas de Prades hasta el castillo de Falset habría requerido entre 9 y 10
horas, lo que equivale a una jornada completa de ida y otra de vuelta. No
obstante, la falta de información me impide poder ofrecer una explicación
fundamentada al respecto.
De hecho, en esta etapa comprendida
entre finales del siglo XIV y principios del siglo XV, puedo constatar que los
mineros se sirvieron de bueyes para el transporte de la producción, que
partiendo del Pla de Na Gallarda, bordeando el Tossal Galliner hasta el Coll
del Bosc, y desde allí por el Camí del Mas del Dineral, pasando por el Mas del
Gravat hasta el Coll de la Font del Dineral, desde donde descendían hasta el
castillo de Prades. En los escombros dejados tras la reapertura del pozo de la
mina en el siglo XIX, hallé una herradura de buey de la misma tipología que las
halladas en el transcurso de las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en
el castillo de Rocabruna en Camprodón y que fueron datadas entre los siglos XIV
y XV (Agustí Farjas y Codina, 2014).
Herradura de buey, de entre los
siglos XIV y XV, procedente de la mina Gallarda. Fotografía y colección de Joan
Abella i Creus.
Asimismo, no podemos descartar que los
trabajos se hubieran iniciado mucho antes del periodo documentado. De hecho,
encontré un pequeño yunque, que se corresponde con unos hallados en el Reino
Unido, de tipología escandinava o llamados de tradición vikinga, datados en los
siglos X y XI. Y está ampliamente documentado, que diversas familias
Anglo-Normandas, que intervinieron en la conquista de Tortosa en el siglo XII,
se asentaron en el Camp de Tarragona (Villegas-Aristizábal 2009). Por lo que se
debe considerar la posibilidad que la mina se descubriera ya en el siglo XIII o
principios del XIV.
Yunque, de tipología escandinava,
procedente de la mina Gallarda. Fotografía y colección de Joan Abella i Creus.
La minería en la zona habría cesado
totalmente al iniciarse el levantamiento de las instituciones catalanas contra
el rey Joan II de Catalunya en 1460, que desencadenó la guerra civil catalana,
entre 1462 y 1472. Esta larga contienda tuvo un impacto devastador en la
economía y la sociedad de Catalunya, especialmente en las zonas rurales y de
interior como Prades y Capafonts, agravado sin lugar a dudas por el hecho que
el conde de Prades participó en el bando de los vencidos, apoyando a las instituciones catalanas enfrentadas
al rey Juan II, lo cual tuvo consecuencias negativas y duraderas para el
condado de Prades y sus habitantes, puesto que sufrieron represalias al
considerarse territorio rebelde, lo que precipitó una etapa de decadencia,
crisis económica y despoblación.
Recuperado el condado, y con una gran
demanda global de plata, la mina se volvió a explotar a mediados del siglo XVI,
prueba de ello es el hallazgo en una zona profunda de los escoriales,
parcialmente abiertos durante la guerra civil española para servir como
trinchera, de una singular herramienta minera. Se trata de un cuchillo pequeño
de hierro de unos 11 centímetros de longitud total, la hoja es de perfil recto,
con el corte recto y la punta aguda, el mango presenta una decoración
helicoidal sencilla, propia de la forja manual, que el historiador de la
cuchillería Simon Moore, residente
en Whitchurch, Hampshire, Reino Unido, antiguo conservador del British Museum
(Natural History), en el Hampshire County Council Museums Service, y en el
National Trust, fechó en un periodo comprendido entre los años 1540 y 1580
(comunicación personal, 31 de mayo de 2021). I que un minero especializado
habría empleado para separar, con probada efectividad, la clorargirita de la
barita.
Cuchillo, de entre los años 1540
y 1580, procedente de la mina Gallarda. Fotografía y colección de Joan Abella i
Creus.
Entre 1545 y 1548, los conquistadores
castellanos despojaron a los pueblos indígenas de los yacimientos argentíferos
más importantes del periodo colonial: el Cerro Rico de Potosí, en el actual
territorio de Bolivia, y los de Zacatecas y Guanajuato, en México. En un
principio, los envíos de plata al continente europeo fueron limitados; sin
embargo, a partir de 1565 se consolidó un sistema regular de transporte
mediante los convoyes organizados conocidos como la Flota de Indias, que
aseguraba la llegada del metal y de otras mercancías valiosas a la península
ibérica. El verdadero punto de inflexión se produjo en la década de 1570,
cuando la introducción de la técnica de amalgamación con mercurio incrementó
notablemente la productividad de las minas. Lo que en pocos años condujo al
cierre de la mina.
Punterola, posiblemente del siglo
XVI, procedente de la mina Gallarda. Fotografía y colección de Joan Abella i
Creus.
La mina permaneció inactiva durante más
de dos siglos y medio, hasta que el aumento de la demanda de plata en Europa
volvió a situarla en el punto de interés. Este incremento estuvo estrechamente
relacionado con las guerras de independencia hispanoamericanas, que entre 1821
y 1825 llevaron a la pérdida de los virreinatos y, con ello, del control sobre
los grandes yacimientos productores de plata, como Zacatecas en México y, de
manera muy significativa, el Cerro Rico de Potosí en Bolivia, considerado
entonces el mayor depósito argentífero del mundo.
A mediados de 1858, dos hermanos de la
vecina población de Farena, Josep y Pere Vilalta i Serra, registraron las minas
La Gallarda, también denominada Segunda, y Primera, respectivamente, siendo
demarcadas en mayo de 1859. A ambos hermanos la minería de la plata no les era
una actividad desconocida, su padre Miquel Vilalta, miembro de una destacada
familia de Farena des del siglo XVII, descubrió en sus tierras en 1845 un
importante yacimiento de clorargirita, que explotó a través de la sociedad La
Estrepitosa por medio de tres minas Estrepitosa o Estrépitus, Carmen y
Extrañeza.
Aunque a efectos administrativos
constaba como dos minas, en realidad se explotó como un solo yacimiento, el de
mina Primera.
Gracias a un dictamen sobre la
viabilidad de la explotación, elaborado por el jefe del Distrito Minero de
Catalunya, el ingeniero Eusebio Sánchez Lozano en 1861, sabemos que, en los
trabajos superiores, en Gallarda, vaciaron el antiguo pozo, solo hasta los 11
metros de profundidad y que los trabajos inferiores se llevaban a cabo por
medio de dos galerías, la superior y de mayor longitud alcanzaba los 80 metros
y la inferior tenía por aquel entonces 40 metros de longitud. Los últimos
trabajos realizados se llevaron a cabo desde la galería superior.
Detalle del pozo de mina Gallarda de Prades. Fotografía de Joan Abella i Creus.
Entrada a la mina Primera, de Prades, galería parcialmente derrumbada y afloramiento del filón de Baritina. Fotografía de Joan Abella i Creus.
Detalle de la parte visible de la
galería de la mina primera de Prades. Fotografía de Joan Abella i Creus.
Eusebio Sánchez recogió muestras en tres
puntos del yacimiento con resultados muy notables, 625 gramos de plata por
tonelada, 937 gramos de plata por tonelada y 4375 gramos de plata por tonelada,
aunque se trata de unos resultados excepciones, solo son ensayos puntuales y no
determinan la ley del filón.
Pero incluso con unos resultados tan
favorables, los acontecimientos históricos forzaron nuevamente su cierre, y en
esta ocasión, hasta nuestros días. El descubrimiento en 1859 del rico
yacimiento de plata de Comstock Lode en Nevada, en los Estados Unidos de
América, tuvo un impacto muy notable. El aumento repentino de la producción
estadounidense provocó una caída significativa del precio de la plata a nivel
mundial, puesto que la oferta superó ampliamente la demanda. Este descenso del
precio afectó gravemente a las minas de plata en Europa y la Mina Primera de
Prades no fue una excepción. Como he
comentado “una mina es una consecuencia de la historia”.
Clorargirita, AgCl
La Baritina, que contenía minerales
ricos en plata asociados a sulfuros y carbonatos de hierro, al oxidarse estos,
una parte del hierro se fijó como Goethita, en gran medida de la variedad
Limonita, con evidente reducción de volumen, que dejó cavidades relictas que
fueron parcialmente tapizadas por cristales euhédricos de una fase tardía de
Baritina. En estas cavidades, así como en fisuras, microfisuras y espacios
intercristalinos de la Baritina, es donde podemos hallar muestras de
Clorargirita.
La Clorargirita de esta mina es muy rica
en bromo; en ocasiones su composición alcanza las proporciones ideales de la
variedad Embolita Ag(Cl,Br), dentro de este rango. En análisis puntuales de un
mismo cristal se determina Bromargirita; sin embargo, no llega a abarcar la
totalidad del cristal, por lo que no la puedo considerar como especie mineral
presente en el yacimiento.
El resultado de los múltiples análisis
realizados me permite afirmar que las Clorargiritas de colores verde y
amarillento corresponden a la variedad rica en bromo, conocida como Embolita
Ag(Cl,Br). Es destacable la presencia de algunos cristales dentro de la
Goethita asociada a la Baritina, euhédricos, algunos de calidad gema, de hábito
cúbico, con caras muy perfectas, mostrando un intenso brillo adamantino, y de
transparentes a translúcidos.
Tabla 1. Composición química (% atómico) de Cl, Br y Ag obtenida por EDS en 22 análisis de clorargiritas de la Mina Gallarda (Prades, Tarragona).
|
Análisis |
Cl |
Br |
Ag |
Total |
Br/(Cl+Br)a |
|
1 |
29.92 |
27.38 |
42.70 |
100.00 |
0.48 |
|
2 |
33.29 |
15.78 |
50.93 |
100.00 |
0.32 |
|
3 |
33.19 |
17.13 |
49.68 |
100.00 |
0.34 |
|
4 |
30.22 |
22.14 |
47.64 |
100.00 |
0.42 |
|
5 |
29.01 |
25.27 |
45.72 |
100.00 |
0.47 |
|
6 |
24.17 |
32.28 |
43.33 |
99.78 |
0.57 |
|
7 |
31.27 |
10.14 |
58.59 |
100.00 |
0.24 |
|
8 |
33.48 |
23.86 |
42.67 |
100.01 |
0.42 |
|
9 |
23.50 |
23.83 |
52.67 |
100.00 |
0.50 |
|
10 |
23.53 |
29.19 |
47.28 |
100.00 |
0.55 |
|
11 |
15.58 |
30.87 |
53.55 |
100.00 |
0.66 |
|
12 |
24.29 |
19.79 |
55.92 |
100.00 |
0.45 |
|
13 |
21.66 |
23.55 |
51.67 |
96.88 |
0.52 |
|
14 |
17.67 |
12.98 |
69.34 |
99.99 |
0.42 |
|
15 |
19.52 |
11.73 |
67.63 |
98.88 |
0.38 |
|
16 |
20.54 |
17.79 |
61.15 |
99.48 |
0.46 |
|
17 |
20.73 |
12.99 |
63.02 |
96.74 |
0.39 |
|
18 |
19.42 |
12.53 |
65.41 |
97.36 |
0.39 |
|
19 |
27.72 |
22.64 |
49.64 |
100.00 |
0.45 |
|
20 |
20.38 |
15.03 |
63.64 |
99.05 |
0.42 |
|
21 |
24.37 |
24.21 |
50.30 |
98.88 |
0.50 |
|
22 |
20.70 |
12.37 |
54.09 |
87.16 |
0.37 |
|
Media |
24.73 |
20.16 |
53.93 |
98.83 |
0.44 |
|
Desv. est. |
5.43 |
6.69 |
8.15 |
2.81 |
0.09 |
|
Mínimo |
15.58 |
10.14 |
42.67 |
87.16 |
0.24 |
|
Máximo |
33.48 |
32.28 |
69.34 |
100.01 |
0.66 |
a Fracción molar de Br respecto al total de halógenos (Cl + Br). Total: suma de Cl + Br + Ag. Desv. est.: desviación estándar (n = 22).
Las variedades más enriquecidas en bromo
tienden a cristalizar sobre la Clorargirita con menor contenido en bromo.
Asimismo, sobre estas generaciones bromadas se han identificado desarrollos
posteriores de diminutos cristales de Clorargirita de tonalidad gris a gris
lilosa, con menor contenido en bromo respecto a la fase anterior. En
determinados ejemplares se reconocen tres etapas sucesivas de crecimiento: una
primera Clorargirita de color amarillo verdoso, con alto contenido en bromo;
seguida de una generación más pobre en bromo y de color gris lilosa; y,
finalmente, una tercera Clorargirita con menor proporción de bromo y aspecto
grisáceo. Este encadenamiento refleja variaciones geoquímicas en las soluciones
mineralizantes y procesos de reemplazo secuencial.
Clorargirita, variedad embolita,
Mina Gallarda, Prades. Fotografía y colección de Joan Abella i Creus. Medida
del cristal 0.13 mm.
Clorargirita, variedad embolita,
Mina Gallarda, Prades. Fotografía y colección de Joan Abella i Creus. Medida
del cristal 0.13 mm.
Clorargirita,
variedad embolita, Mina Gallarda, Prades. Fotografía y colección de Joan Abella
i Creus. Medida del cristal 0.43 mm.
En las fisuras de dimensiones
inframilimétricas la Clorargirita aparece limitada espacialmente y constituye
una superposición de diferentes pulsos de cristalización condicionados por la
disponibilidad de espacio y por cambios composicionales de los fluidos. La
transición cromática observada, desde tonos verdosos hasta grises sedosos,
responde a una yuxtaposición de fases discretas de crecimiento.
La evidencia mineralógica indica que el
sistema experimentó al menos tres fases de cristalización de Clorargirita, cada
una representando un intervalo diferenciado de evolución geoquímica. Estas
fases se manifiestan en la sucesión de colores, relacionados muy directamente
con el distinto contenido en bromo.
Clorargirita, Mina Gallarda,
Prades. fotografía y colección de Joan Abella i Creus. Medida del cristal 0.35
mm.
En el ya citado dictamen del Señor
Eusebio Sánchez se hace referencia explícita a la presencia de Iodargirita de
color verde asociada a la Goethita. Lo sorprendente es que, de todos los
análisis realizados, solo en un ejemplar encontré trazas de iodo. A partir de
mediados del siglo XIX las técnicas analíticas permitían determinar claramente
la presencia de iodo, por lo que no puedo poner en duda este hallazgo. Quizás
se tratara de una fase localizada y muy tardía, no asociada al resto de haluros
presentes.
La sustitución pseudomórfica de la
Acantita por Clorargirita es frecuente, y puede ir de parcial a total.
Algunos ejemplares de Clorargirita en
fracturas de Baritina y con presencia de hidróxidos de hierro se han recubierto
de Plata debido a una exudación por sustitución parcial de la Clorargirita, en
ocasiones total, sin presencia del haluro. La reacción se atribuye a
microambientes reductores localizados donde se generó hierro ferroso (Fe²⁺)
mediante disolución reductiva de Fe³⁺ en hidróxidos,
el cual actuó como agente reductor, transfiriendo electrones al ion plata (Ag⁺)
y favoreciendo la precipitación in situ de la plata metálica (Ag⁰),
con liberación del ion cloruro (Cl⁻) a la solución.
La Plata en este caso forma una capa pasivante que suele preservar parte de la
Clorargirita.
Clorargirita, Mina Gallarda,
Prades. fotografía y colección de Joan Abella i Creus. Medida del cristal menor
0.15 mm.
Se observan cristales de Clorargirita
que se formaron sobre óxidos de manganeso, parcial o totalmente lixiviados por
los mismos fluidos mineralizantes.
Del estudio y análisis de muchos
ejemplares puedo concluir que el color depende en gran medida de la presencia
de Bromo. El color es variado. En las muestras no expuestas a la luz solar los
tonos más frecuentes son gris seda (RAL 7044) y marrón (RAL 8028). Los
ejemplares con mayor contenido en bromo presentan colores verde pastel (RAL
6019) y verde pálido (RAL 6021), muy característicos. Algunos cristales
asociados a la Acantita son de color beige (RAL 1001). En ocasiones se pueden
hallar cristales de hábito cuboctaédrico muy pequeños de color amarillo
verdoso, que corresponden a la variedad Embolita.
Clorargirita,
variedad embolita, Mina Gallarda, Prades. Fotografía y colección de Joan Abella
i Creus. Medida del cristal 0.18 mm.
Muchos ejemplares estuvieron expuestos a
la luz solar, y su color más habitual es el gris beige (RAL 7006), aunque suele
aparecer cubierto por una pátina marrón rojiza. La Clorargirita desarrolla esta
capa debido a un proceso de fotoreducción: bajo radiación ultravioleta, los iones
de plata (Ag⁺) se reducen a plata metálica (Ag⁰),
liberando cloro (Cl₂) en el proceso. La capa marrón
corresponde a plata metálica finamente dividida o coloidal, mezclada con
impurezas y productos de oxidación. Es pulverulenta y se desprende fácilmente,
dejando al descubierto el brillo adamantino característico y, en ocasiones,
áreas incoloras a gris seda y translúcidas.
Clorargirita, Mina Gallarda,
Prades. Fotografía y colección de Joan Abella i Creus. Medida del ejemplar
33x32 mm.
En los cristales hallados predomina la
forma cúbica {100}. También se observan combinaciones clásicas del cubo {100}
truncado en aristas por el dodecaedro {110} o en los vértices por el octaedro
{111}, así como asociaciones de estas formas. El tamaño rara vez supera los 2
mm. Algunos individuos presentan elongación en uno o dos ejes, adquiriendo
hábito prismático o tabular. Cristales euhédricos aislados no son raros.
Clorargirita, Mina Gallarda,
Prades. Fotografía y colección de Joan Abella i Creus. Medida del cristal 0.55
mm.
Clorargirita; cubo {100} truncado
en aristas por el dodecaedro {110} y en los vértices por el octaedro {111}.
Clorargirita; cubo {100} truncado
en aristas por el dodecaedro {110}
Los cristales forman agregados en
crecimiento paralelo, a menudo en columnas escalonadas y en ocasiones
bifásicas, donde un cristal mayor sirve de base. Otros muestran agregados de
hábito cúbico con elongación diferencial.
Clorargirita, Mina Gallarda,
Prades. Fotografía y colección de Joan Abella i Creus. Medida del agregado 0.55
mm
También se observan pequeños agregados
de dos cristales cúbicos en paralelo, uno mayor y otro menor, perfectamente
orientados.
Clorargirita, Mina Gallarda,
Prades. Fotografía y colección de Joan Abella i Creus. Medida del agregado 2.53
mm.
En la mayoría de fisuras y microfisuras,
el crecimiento no alcanza formas euédricas completas debido a la limitación de
espacio. Los cristales presentan texturas anédricas o subédricas, formando
costras centimétricas, que fueron el objetivo principal de la explotación.
Clorargirita, Mina Gallarda,
Prades. Fotografía y colección de Joan Abella i Creus. Medida del ejemplar
66x43 mm.
Entre los minerales asociados se
encuentran, ocasionalmente, Mimetita sobre Clorargirita, Hematita sobre
Clorargirita, y Clorargirita sobre Cerusita, que puede confundirse con aquella
por el brillo. Para diferenciarlas sin dañar la muestra, basta comprobar la
fluorescencia amarillo-verdosa de la Cerusita bajo radiación ultravioleta de
onda larga (366 nm).
Clorargirita y Mimetita, Mina
Gallarda, Prades. Fotografía y colección de Joan Abella i Creus. Medida del
cristal 0.65 mm.
Hidroxilpiromorfita, Pb₅(PO₄)₃(OH)
Esta especie mineral considerada como
rara es la primera vez que se identifica en la península Ibérica.
He hallado la Hidroxilpiromorfita exclusivamente en aquellos ejemplares en los que la Baritina aparece asociada a Fluorita, y concretamente en el interior de pequeñas cavidades relictas, de tamaño milimétrico, originadas por la meteorización parcial o total de la Galena. La intensa alteración de la Galena sugiere un ambiente supergénico fuertemente oxidante, que favoreció la formación de minerales secundarios de plomo, principalmente Cerusita y Piromorfita, con los que la Hidroxilpiromorfita aparece asociada.
Hidroxilpiromorfita, Mina
Primera, Prades. fotografía y colección de Joan Abella i Creus. Cristal mayor
0,5 mm.
Se presenta cristalizada, los cristales
de hábito prismático hexagonal largo, se componen de formas simples, como el prisma hexagonal {101̄0} cerrado por el pinacoide
basal {0001}, el prisma hexagonal {101̄0}, cerrado por el pinacoide basal
{0001} y truncado muy levemente por la bipirámide hexagonal {101̄1} y
finalmente, el prisma hexagonal {101̄0} cerrado por la bipirámide hexagonal
{101̄1}.
Hidroxilpiromorfita; prisma hexagonal {101̄0} cerrado por el pinacoide basal {0001}
Hidroxilpiromorfita; prisma hexagonal {101̄0} cerrado por la bipirámide hexagonal {101̄1}
Aunque el tamaño de los cristales no suele
superar 0,5mm, se pueden considerar de los mayores conocidos.
Los cristales son de transparentes a
translúcidos, incoloros y de intenso brillo vítreo.
A diferencia de la Piromorfita, no
muestra fluorescencia al ser expuesta a la radiación ultravioleta de onda larga
(366nm) ni de onda corta (254nm).
Otros minerales presentes;
Asbolana, Mn⁴⁺(O,OH)₂·(Co,Ni,Mg,Ca)ₓ(OH)₂ₓ·nH₂O
Baritina, BaSO₄
Beudantita, PbFe₃(AsO₄)(SO₄)(OH)₆
Cerusita, PbCO₃
Cuarzo, SiO₂
Fluorita, CaF2
Galena, PbS
Goethita, α-FeO(OH)
Hematita, Fe₂O₃
Leadhillita, Pb₄(SO₄)(CO₃)₂(OH)₂
Mimetita, Pb₅(AsO₄)₃Cl
Minio, Pb₃O₄
Olivenita, Cu₂(AsO₄)(OH)
Piromorfita, Pb₅(PO₄)₃Cl
Plata, Ag
Ranciéita, (Mn⁴⁺,Mn²⁺,Ca)O₂·nH₂O
Schultenita, PbHAsO₄
Wulfenita, PbMoO₄
Modelo Genético
Los resultados obtenidos de los análisis efectuados
sobre diversos ejemplares de Clorargirita del yacimiento muestran un contenido
en bromo muy elevado. Este comportamiento responde a la existencia de una serie
sólida continua Ag(Cl,Br), en la que el Br sustituye isomórficamente al Cl en
la red cristalina del haluro de plata. La sustitución halógena Cl-Br en los
haluros de plata ha sido documentada tanto en sistemas sintéticos como
naturales, y constituye una propiedad estructural bien conocida de estos minerales
(Ghosh y Manna, 2018).
Tabla 2. Análisis por espectroscopía de rayos X por dispersión de energía (EDS) en tres puntos de un mismo ejemplar de clorargirita de la Mina Gallarda (Prades, Tarragona).
|
Elemento |
Línea |
Punto 1 |
Punto 2 |
Punto 3 |
|||
|
|
|
% en pesoa |
% at. |
% en pesoa |
% at. |
% en pesoa |
% at. |
|
Cl |
K |
12.87 (0.31) |
28.68 |
13.50 (0.35) |
29.92 |
14.87 (0.22) |
33.29 |
|
Br |
K |
29.35 (0.97) |
29.01 |
27.85 (1.06) |
27.38 |
15.89 (0.57) |
15.78 |
|
Ag |
L |
57.78 (0.86) |
42.31 |
58.65 (0.94) |
42.70 |
69.24 (0.52) |
50.93 |
|
I |
L |
n.d.b |
n.d. |
n.d.b |
n.d. |
n.d.b |
n.d. |
|
Total |
|
100.00 |
100.00 |
100.00 |
100.00 |
100.00 |
100.00 |
|
Br/(Cl+Br)c |
0.503 |
0.478 |
0.322 |
||||
|
Especie |
Bromargirita |
Clorargirita (var. embolita) |
Clorargirita bromífera |
||||
a Entre paréntesis, error analítico (1σ) en % en peso. b n.d.: no detectado (I < 0.3 % en peso). c Fracción molar de Br respecto al total de halógenos, calculada a partir del % atómico.
Punto 1: composición de bromargirita (Br > Cl). Punto 2: término intermedio de la serie clorargirita–bromargirita (var. embolita). Punto 3: clorargirita rica en Br. Datos normalizados a 100 %.
La termodinámica de los sistemas Ag-Cl-H₂O y Ag-Br-H₂O
muestra que los haluros de plata incorporan Br en proporción creciente cuando
el medio acuoso está enriquecido en este halógeno. Sin embargo, dado que el
bromuro de plata es mucho menos soluble que el cloruro de plata, el Br se
concentra preferentemente en la fase sólida, de modo que, lamentablemente, la
relación Br/Cl de la Clorargirita no refleja directamente la del fluido mineralizante,
sino que es muy superior a ella.
Aun así, el elevado contenido en bromo indica que los
fluidos que circularon por el yacimiento contenían cantidades apreciables de
este halógeno. Su procedencia no puede establecerse a partir de la composición
de la Clorargirita; entre otras posibilidades, cabe considerar la participación
de salmueras relacionadas con las evaporitas mesozoicas de la región (Triásico,
Keuper). Estos fluidos habrían proporcionado el medio halogenado que permitió
la estabilización de la plata en forma de haluros.
El origen de la plata no debe atribuirse a la galena,
demasiado pobre en este metal como para generar acumulaciones explotables de
clorargirita y escasa en el yacimiento, sino a minerales ricos en plata
asociados a sulfuros y carbonatos de hierro. Al oxidarse estos minerales, se
produce la liberación del Fe, fijado como Goethita, en ocasiones conservando
formas relictas de la Siderita preexistente, y la liberación de la plata, que
en condiciones oxidantes y halogenadas cristaliza in situ como clorargirita-bromargirita
en cristales subédricos dentro de una matriz limonítica.
Del mismo modo, el hecho de que en las fracturas y
cavidades de la barita aparezca abundante Clorargirita en cristales anédricos y
subédricos indica que una parte importante de la plata fue también movilizada y
reprecipitada en un ambiente local ligeramente menos oxidantes. Ese ambiente
algo reductor se hace evidente por la presencia de Plata y Acantita,
sustituyendo parcial o totalmente a la Clorargirita.
Bibliografía
Abella Creus, Joan. «L’explotació de
l’argent pels comtes de Prades i barons d’Entença. Una empresa a cavall entre
l’edat mitjana i el modernisme». Miscel·lània del Centre d’Estudis de la Ribera
d’Ebre, 2022, núm. 32, p. 361-8, https://raco.cat/index.php/MiscellaniaCERE/article/view/418853.
Agustí Farjas, Bibiana; Codina, Dolors.
El castell de Rocabruna. Intervencions arqueològiques 2007-2014. Barcelona:
Tribuna d’Arqueologia, Departament de Cultura de la Generalitat de Catalunya,
2014
Ghosh, S.; Manna, L. (2018). "The Many 'Facets' of Halide Ions in
the Chemistry of Colloidal Inorganic Nanocrystals." Chemical Reviews,
118(16), 7804–7864.
K.(R.) Sayed, B.K. Syed, V.A. Marans (1993). “Thermodynamics of Ag–Cl–H₂O, Ag–Br–H₂O and Ag–I–H₂O systems at 298 K" , Journal of Electroanalytical Chemistry,
Vol. 361, Issues 1-2, 39-47.
Lucas Villegas-Aristizábal,
"Cruzados normandos en la frontera del Ebro y el caso de Tarragona",
in La repoblació del camp de Tarragona: Estat de la qüestió (Tarragona, 2018),
pp. 13-40.
Eusebio Sánchez, Noticias sobre las
riquezas mineras de Cataluña, «Revista Minera. Periódico científico e
industrial», Madrid, vol. XII (1861) p. 491,
651 y 652, Madrid.
Antoni Virgili (2009), «Angli cum multis aliis alienigenis: crusade
settlers in Tortosa (second half of the twelfth century)», Journal of Medieval
History, núm. 35, p. 297-312.
Lucas Villegas-Aristizábal (2009), «The Anglo-Norman intervention in the
conquest and settlement of Tortosa 1148-1180», en B. Z. Kedar et al. (ed.),
Crusades, Ashgate, vol. 8.
Asimismo, pueden buscar información en
los trabajos del Dr. Romero Tallafigo, Montserrat Flores, Albert Martínez y
Alba Alonso, que, entre otros, han profundizado en el estudio la documentación
de la cancillería del contado de las montañas de Prades y Baronía de Entença
del Archivo Ducal de Medinaceli;
Alonso Mora, Alba. La minería en la
baronía de Entença (Baix Priorat) durante época moderna. La regulación y
explotación de las minas de galena, cobre y manganeso en los siglos XV, XVI y
XVII. Tesis doctoral, Universitat Rovira i Virgili, 2017
FLORES, MONTSERRAT (2002): L’Impuls
Senyorial de l’activitat minera al comtat de les Muntanyes de Prades i d’Entença, treball d’investigació, programa
de doctorat (inédito)
Martínez Elcacho, Albert. «Pro crosis
argenti». La plata al comtat de les Muntanyes de Prades i baronia d’Entença en
època del comte Pere (1342-1358): regulació, gestió i rendiment de les mines de
Falset. Tesis doctoral dirigida por Jordi Bolòs Masclans. Lleida: Universitat
de Lleida, 2014
Romero Tallafigo, Manuel. «Ordenanzas
para la explotación de la plata en el Condado de Prades y Baronía de Entenza
(años 1343-1352)». Historia. Instituciones. Documentos, nº 6. Sevilla:
Universidad de Sevilla, 1979, pp. 325-340.
Joan Abella i Creus
Sabadell, 3 de
noviembre de 2025.
Cómo citar este artículo
Este artículo puede consultarse y utilizarse libremente. Si hace uso de cualquier información contenida en él, sruego que lo cite mediante cualquiera de las siguientes referencias, o del propio blog:
Publicaciones originales:
Abella i Creus, Joan (2026). «La Plata de Prades, el Baix Camp, Tarragona, Catalunya. Del Cros Maior a les mines ‘Gallarda’ i ‘Primera’». Mineralogistes de Catalunya, vol. 16, n.º 3, junio de 2026, pp. 87–98.
Abella i Creus, Joan (2026). «La Plata de Prades, el Baix Camp, Tarragona, Cataluña. Del Cros Maior a las minas ‘Gallarda’ y ‘Primera’». Paragénesis, vol. 5, n.º 3, junio de 2026, pp. 87–98.
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